El gato más británico del cine español Españoles en el Mundo

Luc Knowles, guionista y director de cine, nació en el Reino Unido y creció entre Madrid y Alicante. Es hijo de madre inglesa y padre español, lo que le ha dotado de una identidad cultural dual, una herencia británica que, sin duda, ha marcado su vida y su enfoque artístico, aunque se considera sobre todo español. La Sociología fue su formación inicial, una elección práctica que le aportó habilidades analíticas y de oratoria cruciales para su carrera audiovisual. Su incursión en el cine fue progresiva, con un máster en Film Studies en Bristol, seguido de otro máster en producción audiovisual en Madrid, gracias al que confirmó que su verdadera vocación era la dirección. La publicidad le sirvió como un entrenamiento intenso y una escuela de tablas, enseñándole a trabajar bajo presión y a sintetizar historias. Su primera película independiente, Libélulas (2022), obtuvo un éxito meteórico: ganadora de tres Biznagas de Plata en el Festival de Málaga en su presentación y un largo recorrido de premios y festivales en España y Europa, hasta estrenarse en salas y posteriormente en Filmin y Amazon. Un éxito atribuido en parte a la suerte y a la participación de figuras como la actriz Milena Smith, lo que le ha permitido posicionarse en la industria y desarrollar su segundo proyecto, Hugo 24, con un elenco de actores españoles destacados, en cuya posproducción está inmerso. Para Carta de España reflexiona sobre su vida, su trayectoria profesional y sus proyectos actuales:

Háblanos de ti. ¿De dónde se considera Luc Knowles?

Mi madre es inglesa, mi padre, español, aunque yo soy más de aquí que otra cosa. He vivido en Inglaterra, he nacido allí, he ido todos los veranos de mi vida, porque estaban en Londres mi abuela y mis tías. Al final te nutres de todo lo que vives y mi familia inglesa forma parte de eso, claro. Y los genes también hablan por sí solos. Ahora me siento muy afortunado porque me dedico a lo que en muchas etapas de mi vida ha sido mi juego.  A lo que yo jugaba de pequeño cuando cogía la cámara de mi padre y con mis amigos hacíamos cortos; y por hacer eso me pagan hoy.

Aunque el punto de partida de tu carrera fue la Sociología, ¿no?

Con 18 años estaba perdido y sin una vocación clara. Siempre me gustó el cine, pero quizás por no venir de una familia artística en la que te empujan a ese camino, -aunque nunca me obligaron a nada, siempre me dijeron que hiciera lo que me diera la gana-, pero por pura estadística de éxito, nunca me dijeron que me dedicara al Arte. Entonces estudié Sociología, porque era una carrera muy genérica, mientras yo mismo me ubicaba, averiguaba hacia dónde quería ir y era muy compatible con contar historias. Y me gustó y me ha valido para muchas cosas. Incluye el análisis de la sociedad, el entender las corrientes y los movimientos de persona y los porqués. Es muy útil para todo, para exponer trabajos públicamente en clase, con mucha oratoria y eso me ha beneficiado a la hora de hacer pitches, ya sea en publicidad, en música o cine, aunque las profesiones a las que apuntaba la Sociología, no me gustaban.

Luc Knowles con los protagonistas de su nueva película "Hugo 24"
 

¿Entonces fue cuando te orientaste hacia el cine?

Me marché a Bristol y estudié Film Studies en la University West of England, porque tenía una prima allí. Fui creyendo que iba a hacer algo muy práctico y realmente fue mucho más historia del cine. De vuelta en España hice un máster de producción audiovisual en Madrid, ya que un amigo de mi padre me dijo que si quería seguir insistiendo en esto del cine, tenía que tener en cuenta que en cada proyecto solo hay un director, pero mucha gente de producción. En su momento me pareció lógico, aunque yo no soy esa mente organizada, puntual, no es exactamente lo que me gusta. Y las prácticas me generaron mucha frustración: estás viendo muy de cerca lo que quieres hacer, sin hacerlo. Entonces, el director de autopromos de Mediaset, donde hacía las prácticas, me dijo: "Oye, vente a plató, vas a trabajar conmigo. Me he dado cuenta de que no te gusta lo que haces”. Y de ahí entré en una productora de publicidad, haciendo también videoclips y pasé de 0 a 100. Me posicioné rápidamente en la liga alta de la publicidad de España, derivando hacia la publicidad internacional. Llevo los últimos cinco años viajando mucho a Riad, Qatar y Egipto y es una experiencia muy divertida rodar allí y culturalmente muy enriquecedora.

¿Cómo fue tu primera obra cinematográfica?

Mi primera película indie podía haber pasado, como tantísimas otras, sin gloria y quedar como una anécdota o un aprendizaje. Sin embargo, tuve la enorme suerte de que ocurriera todo lo mejor multiplicado por mil, porque era una película muy pequeñita hecha en pandemia, cuando tenía el tiempo libre que me dejó la publicidad para escribir un guion. Una productora me dijo que le encantó y al salir de la pandemia empezaron a pre producirla. Entonces, todo fue muy rápido. Rodamos en el 21, salimos en el 22, fue la película Libélulas, tuvimos mucha suerte: Milena Smith, la nueva chica Almodóvar, dijo que sí al proyecto justo después de rodar Madres Paralelas. Y la película se nutrió de una estela y de publicidad gracias a ella. Entonces, fueron un par de carambolas. Caímos en Málaga y ganamos mejor actriz, Milena y Olivia y Premio Público y la publicidad de Málaga sí que te eleva, tiene mucha visibilidad para el gran público y te catapulta fácilmente. La película cogió muy buen nombre y a mí me ha posicionado muy bien. En mi segunda película, hablo con mis productores y les presento mi lista de Reyes Magos, y a todos los que he llamado, todos me han dicho que sí. Hemos hecho el mega casting: está Aron Piper, que creo que es el icono de esta generación de chavales. Como en su momento lo fue Mario Casas o antes, Juan José Ballesta. Creo que Aron representa al chaval cool actual, con esa serie de valores y ese arquetipo de belleza que gusta ahora mismo. Y Marta Tura, otras de mis actrices preferidas, que también me dijo que sí, porque le había gustado mucho Libélulas. También están Marco Cáceres, que es un actorazo con una proyección increíble, y Javi Pereira, que, además, es muy amigo, y Greta Fernández que es súper luminosa y con su sonrisa ilumina la pantalla. Está previsto que se estrene en primavera de 2026.

¿Consideras que el cine tiene un lenguaje universal o depende del público al que se dirige?

Creo que ambas cosas. Es un lenguaje universal porque se nutre de lo que universalmente todos conocemos y más en el tiempo actual en el que estamos sobre informados o sobre disparados de información, de contenido y especialmente de contenido visual. Lo tenemos en la mano todos 24/7 y no paramos de mirarlo. Pero, por otro lado, está totalmente compartimentado.

Se puede decir que te has criado entre dos tierras.

Sí, en casa siempre ha habido esa doble cultura y ese doble idioma. Mi padre no habla un inglés perfecto. Entonces, pasa una cosa muy curiosa, estamos hablando español y mi padre sale del salón y mi madre cambia al inglés y si él vuelve, cambia a español y entonces ahí hay un doble idioma constante y culturalmente siempre ha estado también vigente. Mi madre es muy inglesa, con un acento perfectamente británico, por eso hizo incluso cuñas para RENFE y radio , tiene ese inglés tan perfecto, tan medido, tan melódico; y toda la vida hemos visto la televisión en inglés porque ella quería, pero dice que ya no se imagina irse de España, pues lleva 35 años aquí, más que lo que estuvo en Inglaterra. Yo conecto más con la parte de la familia española, más vehementes, más viscerales, los enfados son dramas, somos más directos y nuestras sobremesas son más largas. En cambio, la cultura inglesa es más para adentro y más de guardar las formas. Un enfado puede ser un silencio y el humor se basa en el humor negro y la ironía. A mí me gusta mucho el humor español, pero a veces somos más burdos. Además, todos los veranos de mi vida, de pequeño hasta la Universidad, a mi hermana y a mí nos mandaban a Londres a casa de mi abuela, que vivía en una preciosa casa victoriana en un pueblo en Devon, y hemos ido muchísimo a ver a mis tías, que están en Londres. Allí cuando sale el sol, las calles y los parques se llenan de gente. A mí el mal tiempo nunca me importó, la lluvia no me deprime. Es todo otro ritmo de vida.

¿El cine que haces es 100% español o también le metes algún toque de cine británico?

Creo que sí, tiene algo estético del cine británico, que tiene en común con el español un aspecto que a mí me gusta: los retratos sociales. Las comedias son diametralmente opuestas. Pero cuando nos vamos al drama y al retrato social hay una visión común, como las películas de Ken Loach de toda la vida o aquí las de Fernando León de Aranoa, son películas que enseñan extremos, partes de la sociedad menos visibles y que terminan siendo unos retratos muy crudos en los que siempre hay un ligero toque de humor o de magia o esperanza, casi documental. Cuando viví en Bristol encontré en el imaginario algo que he trasladado a mi cine. Había una serie que fue un gran boom en el Reino Unido, la serie Skins, sobre adolescentes, se rodaba en Bristol y era justo cuando yo estaba allí y recuerdo verla en televisión y cómo me impactó.

¿De qué manera te sirve tu trabajo en publicidad a la hora de rodar una película?

Gracias a la publi ruedo más rápido y también tengo el ojo educado. Cuando llego al rodaje tengo muy claro lo que quiero y lo saco muy rápido, no tengo muchas dudas, ruedo sabiendo cómo va a ir montado, aunque luego, mi editora me hace propuestas que a veces ganan a lo que yo tenía escrito y dando la vuelta a un diálogo, de repente, la siguiente escena tiene más fuerza. De la publicidad saco muchas tablas y aguante ante la presión, porque tienes un combo con cinco clientes respirándote en la nuca. Ahí sí que hay una presión fuerte de verdad. En cine lo disfruto, aunque cuando hay mucha gente apostando por ti, por tu proyecto, entonces tienes una responsabilidad grande, pero es más una presión contigo mismo, es distinto.

Cuéntanos los proyectos que tienes entre manos.

Además del paso por festivales y el estreno de Hugo 24, tengo una película increíble que escribí el año pasado y está ya, estoy muy contento porque se trata de un guion a medias con Ángeles González Sinde, un drama con un poquito de acción; tengo también un par de guiones, uno de historias cruzadas y algún otro proyecto por ahí que no se puede contar aún. Viendo los tiempos en cine, tienes que espabilar y abrir ventanas, porque luego muchas se van cerrando.

¿Y no te pide el cuerpo volver y quedarte más tiempo en el Reino Unido?

Cuando estaba allí, sí me habría gustado quedarme, pero luego llegas aquí y este mundo artístico audiovisual es una burbuja muy potente en el que, cuando estás empezando a crear unos contactos y construyendo algo, si te vas, lo pierdes. Ahora que mi carrera está más asentada, quizá sería una opción volver. Principio del formulario

Sonia Martín

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