Panorama Social publica un monográfico sobre la segunda generación de inmigrantes en España: más integrados, pero persisten desigualdades estructurales - Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia
29/09/2025
España
Panorama Social publica un monográfico sobre la segunda generación de inmigrantes en España: más integrados, pero persisten desigualdades estructurales
Temática:
Tipología:
- Casi 4 de cada 10 menores de cinco años en España es de origen extranjero
- Entre los jóvenes de segunda generación, un 82% se considera español
- La diversidad de origen afecta a su desempeño educativo y a su acceso universitario
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El centro de análisis FUNCAS publica, desde hace veinte años, la revista especializada ‘Panorama Social’. En su último número monográfico, que lleva por título ‘De hijos de inmigrantes a protagonistas sociales: la segunda generación en España’, ofrece una panorámica general de la integración social, educativa, laboral, política y cultural de los jóvenes migrantes en nuestro país.
El interés en este grupo poblacional viene promovido por el peso demográfico que representa en España. En 2024, el total de población con origen extranjero (nacida fuera de España o con al menos un progenitor inmigrante) alcanzó el 36% entre los menores de 20 años y el 39% entre los menores de cinco. El monográfico, coordinado por Jacobo Muñoz, parte de esta premisa para, a través de diversos artículos, desarrollar el estado de la integración social de los jóvenes migrantes de segunda generación.
María Miyar desarrolla en su artículo la proporción de jóvenes de origen extranjero en España. Su peso en la población varía notablemente según la edad: entre los mayores de 30 años apenas representan un 2%, mientras que entre los menores de 20 años alcanzan el 33%. La mayoría pertenece a la segunda generación (nacidos en España con dos progenitores nacidos en el extranjero) que supone el 17% del total. A ellos se suman la generación 2,5 (nacidos en España con un solo progenitor nacido fuera) con un 9%, y la generación 1,5 (nacidos en el extranjero que llegaron antes de los 11 años).
Alejandro Portes y Rosa Aparicio ahondan en su análisis en la autopercepción de los hijos de inmigrantes a partir del estudio ILSEG, que ha seguido a miles de jóvenes desde la adolescencia hasta la adultez temprana. Sus resultados muestran que los hijos de inmigrantes en España se dividen a partes iguales entre los que se autoidentifican como españoles (50%) y los que no (50%). Sin embargo, entre la segunda generación propiamente dicha, el 82% se identifica como españoles, porcentaje que cae al 40% entre los miembros de la generación 1,5.
El artículo de Jacobo Muñoz propone una radiografía del mercado laboral con respecto a la población migrante. Desde una perspectiva de género, las mujeres de segunda generación logran una asimilación laboral más favorable en comparación con los hombres, acercándose en mayor medida a los resultados de la población autóctona. En cuanto al origen, señala que la segunda generación de origen latinoamericano es la que alcanza mejores resultados en comparación con la primera generación. Por último, en lo que se refiere al nivel de la ocupación, en toda la segunda generación, sin distinción de sexo o región de origen, la probabilidad de escapar de la parte más baja de la estructura ocupacional es notablemente mayor que la de sus homólogos de primera generación.
Otro indicador de integración es propuesto por Clara Cortina, Albert Esteve y Anna Turu en su ensayo sobre el emparejamiento de la población migrante en España. Desarrollando los datos de la ECEPOV 2021 observan que las uniones mixtas con personas autóctonas son más frecuentes entre los descendientes de inmigrantes que entre la primera generación, especialmente aquellos con mayor nivel educativo. El dato varía según el origen del migrante. Por un lado, la población de origen africana y la asiática la que está menos emparejada con la población autóctona. Por otro, la población de origen europeo y la americana es la que presenta una mayor frecuencia de emparejamientos con cónyuges nacidos en España de padres también nacidos en España.
El artículo de Héctor Cebolla aborda en profundidad las problemáticas educativas de los jóvenes migrantes. En una primera etapa, el efecto positivo de la preescolarización sobre el rendimiento en secundaria es menor para las segundas generaciones que para los hijos de autóctonos, una diferencia que podría estar vinculada a la desigual calidad de las escuelas infantiles que escolarizan a unos y otros. Llegados a secundaria, las puntuaciones en test cognitivos de ambos grupos de estudiantes también muestran una significativa desventaja para las segundas generaciones.
Diversidad en la procedencia de las familias e impacto educativo
Miyar subraya que un tercio del total de migrantes de segunda generación tienen dos progenitores de Marruecos. Este dato se correlaciona con el hecho de que las madres de la segunda generación presentan, en general, un nivel educativo inferior al de las de origen español, especialmente en los casos de madres marroquíes y africanas. En el otro extremo, las madres de Venezuela, de la UE15 o de Argentina presentan perfiles educativos mucho mejores. De hecho, en estos grupos, el nivel educativo medio de las madres iguala o incluso supera al de las madres nacidas en España.
Un mayor nivel educativo de las madres no supone, en todos los casos, mayor acceso a estudios superiores. Alejandro Portes y Rosa Aparicio ofrecen una vista general del acceso universitario de los jóvenes migrantes. Los hijos de nativos poseen una clara ventaja sobre los hijos de inmigrantes: mientras que el 28% de estos últimos había llegado a la universidad, la cifra entre los hijos de nativos alcanzó el 43%. Además, hay gran disparidad por nacionalidades: el 47% de jóvenes de padres argentinos y el 48% de los de venezolanos habían logrado alcanzar la universidad, pero solo el 19% de hijos de ecuatorianos tenían un nivel similar.
