El grupo de migraciones del Real Instituto Elcano analiza la integración de los descendientes de los inmigrantes y alerta de las desigualdades persistentes - Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia
16/02/2026
España
El grupo de migraciones del Real Instituto Elcano analiza la integración de los descendientes de los inmigrantes y alerta de las desigualdades persistentes
Temática:
Tipología:
- Más de un tercio de los menores de cinco años en España es de origen inmigrante
- Los descendientes de inmigrantes avanzan de manera decidida hacia la integración, pero lo hacen atravesando profundas desigualdades según su origen
- Persisten desigualdades educativas y laborales según el origen familiar
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¿Cómo garantizamos la integración plena de la nueva generación de descendientes de inmigrantes? Con este desafío sobre la mesa se celebró este mes de febrero el encuentro del grupo de migraciones en el Real Instituto Elcano y titulado ‘Retos para la integración de la segunda generación de inmigrantes en España’.
En el encuentro se planteó cómo la España del siglo XXI es una España multirracial e intercultural gracias a los más de nueve millones de personas de origen extranjero que viven en nuestro país, el 19 % de la población. Pero eso obliga a gestionar adecuadamente este fenómeno que ya forma parte estructural de la sociedad española. Este grupo de menores y jóvenes nacidos en España con uno o dos progenitores extranjeros, supera ya el 20 % del total de menores del país y constituye un elemento decisivo para comprender la España del presente y anticipar la del futuro.
La Fundación Funcas presentó las conclusiones de su informe publicado en la Revista Panorama Social, donde ofrece un análisis exhaustivo de esta nueva realidad. El informe combina datos sociodemográficos, educativos, laborales y políticos para dibujar el perfil de una generación que, pese a haber nacido y o crecido en España, transita procesos de integración marcados por fuertes desigualdades según el origen familiar. A lo largo de casi 300 páginas, el monográfico concluye que la integración avanza, pero lo hace de manera desigual, y que las políticas públicas deberán adaptarse más deprisa a esta transformación demográfica para garantizar la cohesión social.
Entre las principales conclusiones destaca que los descendientes de inmigrantes en España avanzan de manera decidida hacia la integración, pero lo hacen, a veces, atravesando profundas desigualdades. En educación, empleo y pobreza, la brecha respecto a los nativos sigue siendo considerable, especialmente para los menores procedentes de Marruecos y del África subsahariana.
En la reunión donde se expuso el informe de Funcas, se destacó que es imprescindible “hacer un esfuerzo para compensar estas desventajas revirtiendo la tendencia actual que abocaría a un descenso del capital humano en España”, según coincidieron algunos de los participantes en la sesión.
Los datos de este estudio muestran que España vive un proceso acelerado de cambio generacional. En 2024, cuatro de cada diez niños de entre 0 y 4 años eran de origen inmigrante, una cifra que anticipa el peso que este grupo tendrá en el sistema educativo, el mercado laboral y la vida pública en las próximas décadas. Lejos de tratarse de una población homogénea, los descendientes de inmigrantes se caracterizan por una fuerte diversidad de orígenes, trayectorias familiares y condiciones sociales.
En los últimos años, la composición ha cambiado significativamente. Mientras que la primera generación estuvo marcada por el peso de los flujos latinoamericanos y europeos del este, los actuales descendientes presentan un protagonismo creciente de los orígenes marroquíes y africanos, que en conjunto representan ya cerca del 40 % de los nacidos en España con dos progenitores extranjeros. Paralelamente, los descendientes de familias europeas occidentales y latinoamericanas tienen hoy mayor presencia entre la llamada “generación 2,5”, formada por quienes tienen solo un progenitor extranjero, resultado de un aumento sostenido de las uniones mixtas.
Esta diversidad se refleja en desigualdades profundas en lo que respecta a recursos educativos, estabilidad laboral y condiciones de vida, factores que influyen directamente en las oportunidades de la infancia y la juventud.
Mejoras laborales e integración educativa
El informe de FUNCAS, que ya se presentó en 2025, señala también apartados más positivos relativos a la educación. Uno de los apartados más relevantes del informe señala que la segunda generación ha experimentado mejoras respecto a la primera en permanencia escolar, aspiraciones y logros educativos.
Además, subraya que la escuela española está funcionando como un espacio de integración clave, especialmente para los nacidos en España. La mayor parte de la segunda generación se identifica como española y sus niveles de discriminación percibida son, en general, bajos.
Sin embargo, estas mejoras no son suficientes para cerrar la distancia con la población nativa. Las evaluaciones internacionales y los datos del sistema educativo español muestran que los estudiantes de origen inmigrante registran, en promedio, peores resultados en matemáticas, comprensión lectora y ciencias que sus compañeros nativos.
El informe destaca que estas diferencias no pueden explicarse únicamente por factores individuales, sino sobre todo por el contexto socioeconómico del hogar. Más del 50 % de las madres de la segunda generación tienen estudios primarios o inferiores, una cifra que supera el 70 % en los casos de origen marroquí o africano. Esta brecha en capital educativo se traduce en menores expectativas familiares, mayores dificultades de seguimiento escolar y, a medio plazo, menos acceso a la educación superior. De hecho, los jóvenes de la segunda generación tienen menos probabilidades de acceder a la universidad que los nativos, incluso cuando se controla por rendimiento académico y nivel educativo de los padres.
En el plano laboral, la investigación constata avances reseñables: la segunda generación presenta mejores tasas de inserción y mayor acceso a empleos cualificados que la primera generación de inmigrantes. Este progreso es especialmente visible entre las mujeres jóvenes, que muestran trayectorias de asimilación más rápidas que los hombres. Aunque sigue habiendo diferencias importantes según el origen. Los jóvenes de origen magrebí, africano o ecuatoriano enfrentan tasas de paro más elevadas, mayor presencia en trabajos de baja cualificación y un acceso más tardío a la estabilidad laboral. Por el contrario, la segunda generación procedente de Europa Occidental o América Latina presenta mejores indicadores de empleo y menor exposición a situaciones de precariedad.
Uno de los factores más determinantes para entender estas divergencias es la situación laboral de los progenitores. Mientras que dos de cada tres menores nativos viven en hogares con ambos padres ocupados, esta proporción cae al 35 % entre los niños de la segunda generación y al 15–23 % en los hogares de origen marroquí o subsahariano. Cuanto menor es la estabilidad laboral de los padres, mayores son las barreras de entrada de sus hijos en el mercado de trabajo y menor la movilidad social.
A la vista de esos datos el encuentro concluyó con la necesidad de no perder de vista los desafíos que supone esta generación de descendientes y apoyarla para fomentar su plena integración y que logren la plena igualdad de oportunidades en el que ya es su país en el futuro.
