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El objetivo principal era reducir la pobreza energética de los hogares participantes del proyecto, y evaluar su impacto. El desarrollo del proyecto combinó 3 tipos de intervenciones: (i) inversiones físicas de mejora de la eficiencia energética en viviendas de titularidad pública, (ii) asesoramiento focalizado en hábitos de consumo eficiente, y (iii) una combinación de las dos previas. El programa pretendía evaluar cómo las políticas públicas pueden actuar frente a las causas generadoras de la pobreza energética, como son: la ineficiencia energética de las viviendas y las dificultades de las personas de adaptar su consumo a sus necesidades para mejorar el bienestar de los participantes.
La población objetivo eran las unidades familiares que residían en régimen de alquiler social en viviendas de titularidad pública, propiedad de la Agència de l’Habitatge (Agencia de la vivienda) de la Generalitat de Catalunya, y en las que se hubieran identificado necesidades de inversión para la mejora de la eficiencia energética. La certificación energética de las viviendas participantes se encontraba, de media, en torno a las categorías F y E y el estado de éstas, se consideraba, para más del 80%, malo o regular.
La intervención, que duró 7 meses, desarrolló actividades en los ámbitos de acompañamiento social y non take-up, y de vivienda y pobreza energética. Las familias se asignaron aleatoriamente tres grupos de tratamiento o intervención y un grupo de control o comparación. El objetivo era contrastar el impacto de intervenciones sobre la disminución de la pobreza energética de colectivos en riesgo de exclusión social en Cataluña. Concretamente, se buscaba evaluar si, por un lado, los procesos de formación y asesoramiento en hábitos de consumo energético doméstico y, por otro, las inversiones de mejora de la eficiencia energética en las viviendas eran efectivos y en qué grado, la combinación de ambas acciones, podrían reducir la pobreza energética. De esta forma, el grupo de tratamiento 1 recibe inversiones para la mejora de la eficiencia energética en su vivienda, el grupo de tratamiento 2 recibe asesoramiento y acompañamiento en materia de eficiencia energética y el grupo de tratamiento 3 recibe ambas actuaciones (asesoramiento e inversiones para la mejora de la eficiencia energética). Además, se realizaron dos actuaciones satélites con los siguientes objetivos: (i) mejorar la situación de las personas participantes con relación a sus ingresos mínimos, acompañándolas hacia la obtención de rentas a través del Ingreso Mínimo Vital; y (ii) romper con las situaciones de aislamiento social que pudiesen sufrir las personas participantes en el programa y que representasen un obstáculo para su progreso social. Para la evaluación, se plantean tres grupos de tratamiento y uno de control que no recibe ninguna intervención. Cada grupo de tratamiento se formó con 500 unidades familiares, y el de control con 492. Cada grupo de tratamiento recibe diferentes combinaciones de las dos intervenciones principales (formación e inversión), en un esquema de evaluación que se denomina 2x2. El primer grupo de tratamiento recibe sólo las inversiones, el segundo grupo recibe sólo el asesoramiento-formación, el tercer grupo recibe ambas intervenciones.
Financiador del proyecto en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y responsable de la evaluación. Diseña y lidera los proyectos.

Responsable de la ejecución del proyecto.
J-PAL
El Departamento de Derechos Sociales de la Generalitat de Cataluña se encarga de las políticas de servicios, prestaciones y protección sociales, incluida la Renta Garantizada de Ciudadanía, las políticas de juventud, las políticas de gente mayor y las políticas de familias, la infancia y la adolescencia. Este Departamento es el responsable de la ejecución del proyecto en colaboración con la Agència de l’Habitatge de Catalunya, ente público gestor del parque público de viviendas en Cataluña.
La pobreza energética hace referencia a la situación en la que se encuentra un hogar en el que no pueden ser satisfechas las necesidades básicas de suministros de energía, como consecuencia de un nivel de ingresos insuficiente, y que puede ser agravada por disponer de una vivienda ineficiente desde el punto de vista energético. Asimismo, sufrir de pobreza energética presenta diversas implicaciones tanto en el ámbito personal – bienestar, salud y economía – como en el ámbito social. Uno de los indicadores recomendados por el Observatorio Europeo contra la Pobreza Energética (EPAH, por sus siglas en inglés) para evaluar la pobreza energética es la incapacidad para mantener la vivienda a una temperatura adecuada, medido en porcentaje de la población que no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada. En Cataluña el 19,2% de los hogares indican tener incapacidad para mantener una temperatura adecuada en su hogar (Informe sobre la pobreza energética en Cataluña. Sindic de Catalunya, 2023). En un contexto en que muchos hogares no pueden satisfacer sus necesidades básicas de suministro de energía, tiene gran relevancia social la realización de una evaluación de impacto de diferentes actuaciones que pueden contribuir a minimizar el grado de pobreza energética de familias en riesgo de exclusión social.
Los resultados de la evaluación de las intervenciones diferenciales recibidas únicamente por los grupos de tratamiento fueron los siguientes:
Las Figuras 1 y 2 muestran el porcentaje incremental de cada indicador de resultado principal (medido al final de la intervención) para cada grupo de tratamiento comparado con el grupo de control.
Este mapa permite ver los itinerarios realizados en el marco del Laboratorio en cada región, ofreciendo una visión global de la distribución de los fondos ejecutados y de las distintas áreas de intervención.
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