La Bala, de Carlos Iglesias: directa al corazón de la memoria histórica - Carta España
La Bala, de Carlos Iglesias: directa al corazón de la memoria histórica Cultura y Sociedad
El cineasta Carlos Iglesias reflexiona para Carta de España sobre sus facetas de actor y director y los inmensos desafíos de producir cine independiente en España. El núcleo de la charla gira en torno a su película más reciente, La Bala, un thriller de investigación que aborda la memoria histórica y la dignificación de las víctimas enterradas en fosas comunes. Iglesias detalla cómo utiliza historias reales para visibilizar episodios olvidados, trazando un vínculo entre su propia experiencia como emigrante en Suiza y su compromiso con los relatos de quienes hasta ahora no han tenido voz. Además, el autor expone las dificultades económicas y logísticas del cine español en la actualidad, reafirmando su pasión por rescatar la identidad colectiva a través del arte.
Carlos, ¿conoces la revista Carta de España?
Sí, la conozco, desde hace muchos años, además. He tenido muchos ejemplares en mis manos y han hablado de mis trabajos anteriores: Un Franco, 14 pesetas, también de 2 Francos, 40 pesetas.
¿Quién es Carlos Iglesias?
Pues es un actor al que en un momento determinado le obligaron a ser director y a partir de ahí, pues ya no quiere dejar de ser director y ese es el mayor hándicap que tiene. Porque en este país intentar levantar un proyecto de cine es de una dificultad enorme, enorme.
Además de director, eres guionista; será que tienes muchas historias que contar, ¿no?
Sí, tengo historias que contar, pero la verdad es que no me queda tiempo. Por la edad que tengo, yo creo que tenía que haber empezado con 10 años para poder contar las historias que me gustaría y que, obviamente, viendo lo que se tarda —estamos hablando de que yo, como media, tardo de 4 a 5 años. Ya me dirás, esto es una ruina.
Háblame de tu último proyecto, La Bala.
La Bala es, si nos quedamos en la primera capa, un thriller de investigación, que ocurre en el presente sobre algo del pasado. Pero después, profundizando un poquito más, habla sobre todo de la memoria histórica de nuestro país. Igual que mi película Un Franco, 14 pesetas, que habla sobre la migración, o Ispansi, que habla sobre los niños de la guerra, en esta hablo, desde distintos ángulos, de las fosas comunes que tenemos en España. Somos el país de las 6.000 fosas y es tremendo porque no se pueden recorrer 50 km en ninguna dirección sin encontrarse con una fosa común. Y eso es una vergüenza a todos los niveles porque somos el único país del mundo que a día de hoy está en esas circunstancias. Se estima que hay más de 160.000 cuerpos todavía por desenterrar. Retratamos el punto de vista del que se niega a ver esa realidad y la conciencia del resto. El autor, obviamente, cree que es necesario devolver la dignidad a las personas enterradas.
Hay fosas que todavía se desconocen y que pueden descubrirse aún.
Sí. Yo acabo de venir de un pueblo, donde, al terminar el coloquio, vino un campesino que me dijo que no hay trimestre en que, arando, no se encuentre con un cráneo con un impacto de bala. Al contarlo, le han dicho directamente que lo tape y siga arando. Es una barbaridad; a día de hoy parece hasta mentira.
La película está teniendo una gran acogida de público.
Una acogida maravillosa e impresionante. Tengo muy reciente un pase con 400 espectadores, y los 400 se quedaron al coloquio posterior. Y fue interesantísimo. Estuvimos una hora hablando, todo el mundo participaba y estaban encantados. La verdad es que el público adora la película. Vienen incluso de distintas ideologías, que eso es lo que ya me llama mucho la atención, ¿no? Y ambas agradecen la película. Parte del guion refleja la historia personal de los hermanos Garrido, que fueron a recuperar el cadáver de su tío muerto en Rusia en la Segunda Guerra Mundial. Había sido divisionario y lo mataron en el año 42 y, desde entonces, han recuperado más de cincuenta cuerpos. Empezamos hablando de esa memoria, para después entroncar con la otra.
Y es una historia real, como dices.
Absolutamente. Los hermanos Garridos son íntimos amigos míos. Yo los conocí gracias a la película de Ispansi, y la embajada rusa hizo una recepción y ahí se presentaron ellos. Y cuando les pregunté qué tenían que ver con Rusia, me dijeron que habían ido a Rusia a recuperar el cadáver. Desde entonces han hecho 25 viajes más a Rusia para recuperar cuerpos. Ellos me enseñaron la bala que quedó alojada en la cadera de su tío y ahí se me ocurrió la historia que quería contar.
Entonces no solo hay españoles enterrados en España, sino que también los hay en otras partes del mundo.
Sí, aunque ambos casos no son equiparables, porque no cabe duda de que es cierto que los divisionarios eran soldados armados que iban a una guerra y que los podían matar o matar ellos. Pero aquel campesino castellano al que le pegaron un tiro en cualquier parte de este país y le dejaron tirado en una cuneta, obviamente no tenía forma de defenderse. O sea, que no estamos hablando de los mismos muertos, aunque para mí es maravilloso el gesto de los hermanos Garrido, obviamente.
El casting de la película es realmente impresionante: Silvia Marsó, Miguel Rellán, Carlos Hipólito, Roberto Álvarez, Mario Zorrilla, Luisa Gavasa.
Bueno, cuando se tiene poco presupuesto y se sabe que la distribución va a ser muy compleja porque no tienes dinero para publicitarte, si es posible, y en este caso lo ha sido, debes rodearte de figuras que de alguna forma te faciliten dar a conocer la película. Por otro lado, quería gente muy solvente, porque al tener poco presupuesto, el rodaje se tenía que concentrar en el menor tiempo posible y, teniendo a gente muy solvente, las tomas se conseguían a la primera, o casi. De media, creo que hemos tenido dos tomas por secuencia, dos o tres. Con gente que ha hecho mucho cine y que incluso saben más que el autor, pues entonces es más sencillo; aparte de que son grandes amigos. A Miguel Reyán, por ejemplo, no le conocía en persona, pero le llamé para hacer la película y le dije: "Mira, lee el guion y después hablamos. Hay mucha gente que se ha enganchado gracias al guion, a pesar de poder pagarle tanto como está acostumbrado. Al poco tiempo me llamó y me dijo: "Lo he leído. Si me sacas de este proyecto, te mato." Los únicos que no hemos cobrado hemos sido el productor y yo (risas). Tuvimos que arriesgarnos a hacerla sin nuestro sueldo, porque si no, con el presupuesto tan justito que teníamos, la película no salía. Aunque cobraremos, en algún momento.
La película se estrenó ya hace unos meses y, sin embargo, sigue habiendo oportunidades de verla en cines.
Sí, estamos intentando hacer algo muy especial, casi como hacer teatro, ¿no? Vamos a distintas capitales de provincia y en Madrid capital también, a los Cines Ideal, para hacer una presentación y la gente sale encantada. La mejor publicidad es el boca a boca. Lo malo es cuando tienes un boca a boca maravilloso, pero la gente no tiene donde verla, y eso nos ha ocurrido varias veces, pero seguimos en la lucha.

Cartel "La Bala"
Tener que desplazarte siempre de un sitio a otro es muy duro.
Claro, eso es durísimo y, además, no deja beneficio porque el gasto del viaje más una estancia de hotel y tal, ya te estás comiendo el poco beneficio que te podría dar una sala de 200 espectadores. Es un problema en todos los sentidos. Un Franco, 14 pesetas salió con 95 copias, Ispansi, con 89, incluso la Suite Nupcial, que es una película infinitamente más pequeña que ésta, salió con 46. En este caso, no hemos llegado a 23, entonces de cara a plataformas nos pasa factura. Pero, por lo menos, está RTVE detrás y ahí sí se verá. Y también en Castilla La Mancha TV y la plataforma Filmin, que tiene bastante prestigio, sobre todo en cine de autor. Disney también está interesada.
¿Qué planes tienes a corto o medio plazo?
Como se tarda tanto en levantar proyectos de cine, me he puesto con una obra de teatro que está congelada, por ahora, porque me da la sensación de estar traicionado La Bala, si me pongo con la obra. Pero en breve me pondré con ella.
Como Carta de España es una revista dirigida a temas de migración y de españoles por el mundo, recordemos tu pasado de migrante en Suiza.
Como hijo de migrante, tengo allí muy buenos amigos; con la embajada española en Berna, estamos intentando hacer una tournée por todas las capitales cantonales suizas para presentarle la película, obviamente, a los emigrantes españoles que quedan allí. También me hace mucha ilusión hacer lo mismo que con mis anteriores obras, con las que me recorrí los cines de verano, que en Suiza tienen mucho prestigio.
Y sigues yendo a Suiza con tanta frecuencia como cuando eras joven.
Siempre que puedo. La verdad es que sigue siendo como mi patria chica. Una parte de mi infancia o de mi vida quedó prendada de Suiza y de la forma de entender la vida que tienen allí. Siempre digo que es como la gente que es de pueblo y vuelve al pueblo y ahí se siente bien, ¿no? Hay una bocanada de aire fresco cada vez que voy a Suiza.
¿Y te gustaría volver a rodar allí de nuevo alguno de tus proyectos?
Sí, claro que me gustaría y tengo un proyecto maravilloso que es El secreto de Sara, que no pude levantar en su momento y que está ambientado justamente en los Alpes, en la frontera con Italia. Pero con tantas ilusiones, algunas te tienes que dejar en el tintero.
De la España a la que volviste, hasta ahora han cambiado muchas cosas. ¿Y de la Suiza de la que te fuiste han cambiado también muchas cosas?
Realmente, si hablamos de la zona donde yo me crié, ha cambiado poco. También es cierto que la llaman la Suiza profunda. Es la zona de Appenzell y Sankt Gallen, es muy tradicional, más campesina. Estéticamente se mantiene muy pura, que es lo que busco al rodar. Es muy sencillo rodar allí porque no tienes que tocar prácticamente nada de los decorados. Cuando hice Ispansi en el Jura, nos valía prácticamente todo. Y cuando Un Franco, mi director de fotografía, Tote Trena, decía que podía tirar la cámara al aire y todo le valía para la época.
Como se ve en tus películas, te fascina la historia, para recrearla en tus películas, tanto que, además, has vuelto a estudiar la carrera de Historia.
Sí, yo era muy mal estudiante en Bachillerato cuando volví de Suiza, por culpa del idioma, y tenía un rechazo visceral hacia el colegio, pero sacaba matrícula de honor en Historia y en Geografía. Desde pequeñín las historias me han gustado. Yo entiendo que la historia que cuenta la Historia como asignatura es espectacular: hay dramas, pasiones, amoríos, luchas, guerras, lo tiene todo y, en ese sentido, intento en mis películas contar algo que no se ha contado hasta ahora.
Por Sonia Martín
NIPO: 121-21-001-7

