España, líder en Europa en la evaluación de políticas de inclusión laboral para población vulnerable

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones publica el informe “Fomento de la inclusión laboral: Evidencia del Laboratorio de Políticas de Inclusión en España y de otras evaluaciones en Europa”, que analiza la efectividad de 18 programas piloto del Laboratorio de Políticas de Inclusión dirigidos a mejorar la empleabilidad de personas en situación de vulnerabilidad.

El estudio ha sido elaborado por J-PAL Europe, un centro de investigación de referencia internacional que colabora con el ministerio desde 2021 y que se integra en la red académica global cofundada por los premios Nobel de Economía Abhijit Banerjee y Esther Duflo.

El informe identifica qué estrategias tienen mayor impacto en la activación laboral, el desarrollo de competencias y el bienestar, y establece una hoja de ruta para mejorar la empleabilidad desde una perspectiva social. Además, sitúa a España a la vanguardia en la evaluación rigurosa de políticas de inclusión laboral porque la evidencia a nivel europeo sigue siendo limitada. 

Resultados y aprendizajes del informe

Siete entidades sociales, ocho comunidades autónomas y dos ayuntamientos impulsaron los 18 programas de inclusión laboral analizados, en colaboración con la Secretaría General de Inclusión. Las personas participantes estaban en riesgo de pobreza y exclusión social, muchas de ellas perceptoras del Ingreso Mínimo Vital (IMV) o de rentas mínimas autonómicas (RRMM). 

Las intervenciones realizadas se agrupan en cuatro categorías:


 

Programas integrales: más allá del empleo

Los programas que combinan la ayuda a la búsqueda de empleo con acompañamiento social, apoyo educativo, psicológico o digital han demostrado ser eficaces para mejorar la activación laboral, la situación económica, el acceso a recursos y el bienestar general. En algunas experiencias se detectaron mejoras en la participación en formación, el uso de prestaciones, las condiciones de vida y la salud mental. En los programas con componente educativo mejoraron las expectativas académicas de las familias, así como los resultados escolares.

Reducir la brecha digital: clave para la inclusión 

Los programas de formación en competencias digitales dirigidos a personas desempleadas tuvieron efectos claros en la mejora de habilidades tecnológicas, especialmente entre personas perceptoras del IMV. En algunos casos, también se tradujeron en más empleo a tiempo completo y mejora de ingresos. Además, contribuyeron a mejorar la autoestima, la satisfacción vital y la capacidad de realizar trámites con la administración.

Formación profesional

La formación para personas desempleadas de larga duración o con baja cualificación mostró resultados positivos en motivación, organización y búsqueda de empleo, y contribuyó al desarrollo de nuevas habilidades. Los programas que incorporaron apoyo psicosocial también fortalecieron la autonomía personal y la salud mental. 

Intervenciones eficaces con colectivos específicos

Los programas adaptados a jóvenes, mujeres o personas con mayores barreras de inclusión, como personas sin hogar o con discapacidad intelectual a través de la fórmula del Empleo Personalizado, mostraron que el enfoque personalizado y continuo es más eficaz que los modelos estándar. 

Con personas jóvenes en situación de vulnerabilidad se logró mejorar la confianza, las habilidades sociales y la vinculación a servicios de empleo. En el caso de mujeres en situación de pobreza o violencia de género, aumentó la participación, el bienestar y el empoderamiento personal. Las intervenciones intensivas y multidisciplinares con personas en exclusión severa resultaron especialmente útiles para aumentar la búsqueda activa de empleo y el bienestar subjetivo.

Recomendaciones del informe

El informe de J-PAL destaca que estos hallazgos ofrecen lecciones valiosas y subraya que el Laboratorio constituye una “aportación significativa al conjunto de evidencia existente sobre la inclusión laboral de personas beneficiarias de prestaciones sociales”. 

“Mientras que en Europa la evidencia rigurosa sobre la efectividad de intervenciones dirigidas a poblaciones vulnerables es aún limitada, el Laboratorio ha llevado a cabo 18 evaluaciones aleatorizadas de este tipo”, añade.

Recomienda, entre otros puntos, invertir tiempo suficiente en el diseño de las evaluaciones para incorporar la evidencia existente y metodologías sólidas; fomentar la colaboración entre administraciones públicas e investigadores; planificar la medición de resultados a medio y largo plazo; y diseñar políticas que conecten mejor la oferta y la demanda laboral.

Según la secretaria general de Inclusión, Elena Rodríguez, “este informe y las evidencias del Laboratorio deben guiar el diseño de las futuras estrategias de empleo e inclusión. Porque es imprescindible acompañar las prestaciones económicas -como el Ingreso Mínimo Vital- con apoyos educativos, sociales y de empleabilidad”. 

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