Mujeres y jóvenes gitanos entre 18 y 35 años son las principales víctimas de discriminación en la comunidad gitana - Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia
21/11/2022
Organizaciones de la Sociedad Civil
Mujeres y jóvenes gitanos entre 18 y 35 años son las principales víctimas de discriminación en la comunidad gitana
Temática:
Tipología:
- La Fundación Secretariado Gitano ha publicado el 18º Informe anual 'Discriminación y Comunidad Gitana', que tiene como idea el sesgo discriminatorio en el uso de la IA y su impacto en la comunidad gitana
- El informe determina que la discriminación contra la comunidad gitana ha aumentado en niños y niñas, adolescentes y personas con diversidad funcional, especialmente en el sector de la educación
- El CEDRE ha publicado una recomendación para prevenir prácticas antigitanas que supongan fomentar el acoso y la expulsión de las localidades donde residen
Share on social networks:
La Fundación Secretariado Gitano (FSG) publica el 18º Informe anual “Discriminación y Comunidad Gitana”. Esta edición tiene como idea central el sesgo discriminatorio en el uso de la inteligencia artificial y su impacto en la comunidad gitana. Una cuestión relevante debido al aumento del uso de algoritmos e inteligencia artificial para la toma de decisiones. La FSG teme que el uso de estas tecnologías conlleve riesgos para los derechos fundamentales y conduzca a la reproducción de sesgos y estereotipos.
El informe recoge 554 casos de discriminación y antigitanismo registrados por la FSG, en su condición de coordinadora del Servicio de Asistencia y Orientación a Víctimas de Discriminación Racial o Étnica, y desde el programa Calí, por la Igualdad de las Mujeres Gitanas. La publicación incluye un relato detallado de todos los casos: descripción de los hechos, la intervención y el resultado. Además, la fundación dispone de un sitio web en el que se pueden consultar los casos de las ediciones anteriores.
Los casos se han catalogado en diferentes ámbitos: 189 casos de discurso de odio en redes sociales; 67 casos en medios de comunicación e internet; 79 casos relacionados con el acceso a bienes y servicios; y 51 casos en el ámbito de la educación.
La discriminación afecta en su mayoría a personas gitanas entre los 18 y los 35 años, y particularmente a las mujeres, siendo estas 160 de las 265 víctimas identificadas.
El informe determina que la discriminación contra la comunidad gitana ha aumentado en niños y niñas, adolescentes y personas con diversidad funcional, especialmente en el sector de la educación. Internet y las redes sociales se establecen como vías principales para difundir noticias falsas y bulos que incitan la violencia y alimentan los prejuicios, donde los bots, cuentas falsas y sistemas automatizados tienen un papel esencial.
Aumenta la concienciación de las personas gitanas sobre los casos de discriminación y un mayor interés en la defensa de sus derechos humanos, pero aún existen barreras que limitan la adopción de medidas activas de denuncia por temor a tener problemas con la persona o la empresa responsable de la discriminación, o por la complejidad o lentitud de ciertos procedimientos legales. Las sentencias positivas en casos estratégicos sirven de aliciente para denunciar nuevos casos. Las mujeres gitanas suman barreras sociales muy complejas a las barreras habituales, por lo que necesitan atención y acompañamiento especializados.
El informe subraya el marco de protección creado por la Ley Integral para la Igualdad de Trato y no Discriminación y la labor del Servicio de Asistencia a víctimas de discriminación racial o étnica del Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial y Étnica (CEDRE), con una mayor capacidad especializada e interdisciplinar en la atención, asesoramiento y orientación de las víctimas.
A raíz de los hechos acaecidos en el Peal de Becerro (Jaén) y en Íllora (Granada), el CEDRE ha publicado una recomendación para prevenir prácticas antigitanas que supongan fomentar el acoso y la expulsión de las localidades donde residen. En ambos lugares se convocaron manifestaciones para exigir el destierro de las familias gitanas y algunos vecinos atacaron sus casas, vehículos y bienes.
