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Consuelo Rumí: “Es una indecencia política culpar a los inmigrantes de los problemas de nuestra sociedad”

Tras seis meses de gestión, la secretaria de Estado de Migraciones, Consuelo Rumí, recibe a Carta de España y hace un balance de lo ya hecho y de los proyectos que quedan por acometer en los próximos meses

Consuelo Rumi

Consuelo Rumí

Consuelo Rumí es ya una de las personas más veteranas y experimentadas en la gestión de las migraciones en nuestro país. Tras unos años en la política municipal de su ciudad de origen; Almería, ha vuelto con renovadas fuerzas a la gestión de las migraciones, al frente de casi el mismo equipo que en el mandato anterior. Se trata de recuperar la política migratoria e incrementar los recursos que el anterior gobierno obvió.

¿Qué cambios destacaría en el mundo de las migraciones desde 2010, cuando dejó la Secretaría de Estado de Migraciones, hasta su regreso en junio de 2018?

La verdad es que nos hemos encontrado una situación muy diferente a la que dejamos, no en 2010 sino en 2011, cuando concluyó la anterior etapa de gobierno socialista. El cambio más notable es que durante siete años se dejó de hacer política en materia migratoria y se redujeron a la mínima expresión los recursos dedicados a la gestión, pese a que ya durante los últimos años de gobierno popular el incremento de llegadas era una realidad incuestionable. El actual gobierno de España ha trabajado desde el primer día para recuperar la política migratoria y la necesaria dotación de recursos.

Siendo las migraciones un fenómeno global ¿Cree que en lo esencial existen políticas migratorias conservadoras y progresistas?

Creo sinceramente que existe una gran diferencia entre las políticas de izquierdas y las de derecha en materia migratoria. Si hacemos un repaso al escenario político, no solo a nivel nacional, sino también europeo y del resto del mundo, se ve con claridad que allí donde las formaciones más conservadoras ocupan espacios de poder, se decantan por una política migratoria con un enfoque prácticamente exclusivo sobre el control de fronteras. Es lo único que proponen y ese no es el camino. Hay que combatir la inmigración irregular y la mejor forma de hacerlo es impulsando cauces legales y seguros que garanticen la dignidad de estas personas y su incorporación a las sociedades de destino con todas las garantías.

Los grandes cambios normativos los hicieron en la etapa anterior 2004-2008 ¿Es necesaria nueva legislación en esta materia?

Con carácter general considero que contamos con un buen marco legislativo en materia de migraciones, fruto del trabajo que se llevó a cabo en la anterior etapa socialista. Eso no quiere decir que vayamos a cruzarnos de brazos; seguimos trabajando para emprender las mejoras que consideramos necesarias y, en este sentido, recuerdo que unos días después de tomar posesión en el actual Gobierno de España me comprometí a trabajar para tener una ley de nacionalidad para descendientes, que en este momento se está debatiendo en comisión en el Senado.

Celebramos los 40 años de nuestra Constitución y aunque las referencias a la emigración y el retorno son pocas ¿Opina que se debería promover alguna reforma?

No considero necesario reformar la Constitución para atender las demandas de los emigrantes españoles o para facilitar el retorno a nuestro país de los españoles que se fueron. Estamos trabajando para atender las demandas y las necesidades de uno y otro colectivo a través de iniciativas como la derogación del voto rogado o el Plan de Retorno, que presentaremos en los primeros meses de 2019.

Los presupuestos son fundamentales para actuar en el campo de las migraciones ¿Se le pueden dedicar más recursos o basta con gestionar bien los que ya existen?

Considero que ambas cosas son necesarias y compatibles, y nosotros estamos trabajando en las dos direcciones. Mejorar u optimizar la gestión de los recursos disponibles es una obligación de todas las administraciones. La gestión de las migraciones es un asunto prioritario para el Gobierno, que se encontró con una situación derivada de falta de previsión del anterior Ejecutivo. El volumen de llegadas y de demandas de asilo estaba creciendo desde hacía tiempo y esa realidad no fue acompañada de la necesaria dotación de recursos. Para el Gobierno la migración es una política de Estado y por eso estamos trabajando con responsabilidad y solidaridad.

¿Qué planes tienen con respecto a los 2.5 millones de españoles que viven en otros países?

Ya hemos tomado algunas medidas para atender demandas de los españoles en el exterior, como por ejemplo, el reconocimiento de las pensiones asistenciales a los retornados de Venezuela o la actualización de las pensiones de los residentes en Argentina. Además, en el caso de los españoles que viven en Venezuela hemos encargado un informe para ver de qué manera podemos mejorar su situación. Y estamos trabajando en otras iniciativas como la derogación del voto rogado, la ley de nacionalidad de descendientes de españoles o el Plan de Retorno, dirigido a los españoles que tuvieron que irse a causa de la crisis económica, para facilitar su regreso y recuperar ese talento.

¿Qué hace falta para atraer de nuevo a España a los jóvenes que emigraron durante la reciente crisis?

Tenemos la responsabilidad moral de prestar una atención prioritaria a quienes se vieron obligados a salir de nuestro país y desean volver. Por eso vamos a poner en marcha un Plan de Retorno a España en el que ya estamos trabajando. Facilitar las cosas a quienes están dispuestos a regresar es, además de una responsabilidad moral, un reto de todos. Del gobierno de España, del resto de administraciones, de los agentes sociales y también de los propios emigrados. Por eso hemos puesto en marcha una metodología de trabajo absolutamente abierta y participativa en la que nos hemos reunido con todos aquellos que tenían algo que decir; han hecho aportaciones muy interesantes, y esperamos que el Plan esté listo en los próximos meses. Se lo debemos a quienes tuvieron que irse en busca de oportunidades que no encontraban aquí. Son un valioso capital del que no podemos seguir prescindiendo.

¿Qué plazo calcula para la modificación normativa que suprima el voto rogado?

Confío en que pueda estar resuelto para las próximas elecciones generales. Las modificaciones normativas llevan su tiempo y este es un tema de consenso. La experiencia ha demostrado que el voto rogado fue un error y cuanto antes lo subsanemos, mejor.

Los discursos xenófobos se están instalando en la política y calando entre la gente. ¿A qué cree que se debe este repunte del rechazo y la intransigencia?

A la irresponsabilidad de algunos dirigentes políticos, que anteponen sus intereses a cualquier otra consideración, aún a riesgo de socavar la convivencia y a la cohesión social de este país. Es una indecencia política culpar a los inmigrantes de los problemas de nuestra sociedad. Los discursos del odio y la xenofobia solo benefician a quienes los utilizan para buscar réditos políticos. Es necesario enfrentar el debate social con argumentos y datos frente a las noticias falsas y los estereotipos sobre migración. Hay una diferencia entre la realidad y las percepciones de esa realidad en torno al fenómeno migratorio, que solo trasciende en su forma más dramática. En nuestro país, por ejemplo, el debate gira casi exclusivamente en torno a la llegada de pateras, a los inmigrantes que llegan de forma irregular. Y algunos dirigentes utilizan esa circunstancia para trasladar el falso mensaje de que nos están invadiendo. ¿Nos hemos parado a pensar que las 60.000 personas que han llegado este año de forma irregular por esa vía suponen el 0,1% de la población española? Ante los discursos del odio, responsabilidad y valores democráticos.

La Declaración de Nueva York de 2016 para el Pacto Global sobre Migraciones la firmaron 193 países, pero en la reciente Conferencia celebrada en Marraquech para confirmarlo se han producido bajas significativas ¿Qué ha cambiado en dos años?

Eso habría que preguntárselo a los gobiernos que se han echado atrás y han decidido no firmar un documento cuyo contenido han estado negociando durante este tiempo. Es una irresponsabilidad desmarcase de un acuerdo que supone un compromiso multilateral que hasta ahora no existía. Se trata del primer marco de coordinación internacional para facilitar una migración segura, ordenada y regular, y, aunque no contempla ninguna obligación legal sí establece una serie de objetivos que guiarán las medidas a adoptar por los países firmantes. 

Cuando tomó posesión dijo tener “Ilusión, crédito y sensibilidad en el tema de las migraciones” y que la migración no es un problema, sino una oportunidad. Ya han pasado seis meses ¿Mantiene el optimismo?

Por supuesto. Mantengo el mismo nivel de ilusión y sensibilidad, y el mismo empeño o más en trabajar por algo en lo que creo y además considero necesario: las migraciones. La inmigración no es una amenaza, es una oportunidad que crea riqueza económica y social en las sociedades de destino y en las de origen, como ponen de manifiesto datos e investigaciones de entidades y organismos nacionales e internacionales. Numerosos estudios fundamentan que los inmigrantes ingresan más a las arcas públicas de un país que lo que reciben de vuelta. Pero su aportación no debe medirse únicamente en términos económicos. En nuestro país, por ejemplo, el aumento de la inmigración en el primer semestre de este año ha servido para compensar el descenso demográfico que se ha producido por la caída de los nacimientos y el incremento de las muertes.

¿Cree que la Unión Europea debería revisar su política de inmigración para atenuar los picos de inmigración irregular que se están produciendo?

La UE y quienes formamos parte de ella debemos orientar nuestros esfuerzos hacia una política común en materia de migración y asilo. Y esa es la línea en la que está trabajando el gobierno de Pedro Sánchez, en la articulación, desde un enfoque integral y multilateral, de una política común europea en materia de refugiados y migrantes. Para gestionar con éxito un fenómeno tan complejo es necesario trabajar en varias líneas y, por supuesto la lucha contra la inmigración irregular es una de ellas. También hay que abordarlo desde una dimensión humanitaria, o poniendo el acento en la integración y en la cooperación reforzada con los países de origen y tránsito.

C. de E.
Fotos: Tony Magán
ENTREVISTA REALIZADA EN DICIEMBRE DE 2018
 

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