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Españoles en Japón

Este año se cumplen 150 del establecimiento de relaciones diplomáticas entre España y Japón

Portada de “Miradas desde Japón”

Portada del libro “Miradas desde Japón”

El que fuera Encargado de Asuntos Consulares en Embajada de España en Tokio, Sergio Colina Martín, se ocupó de elaborar y coordinar la publicación “Miradas desde Japón. Historias de 25 españoles en el país del sol naciente”

“La idea del proyecto fue, por un lado, -dice Sergio Colina- dejar constancia de la pluralidad, riqueza y vitalismo adquiridos por la colectividad de españoles residentes en Japón, muchos de cuyos miembros llevan a cabo en aquel país carreras profesionales e itinerarios personales de gran relevancia e interés. Me pareció que esto resultaba especialmente necesario en una demarcación en la que, por las propias características del país, la comunidad española había estado tradicionalmente dispersa, habiendo empezado en los últimos años a consolidarse a un ritmo acelerado ya conformar una comunidad excepcional y cada vez más cohesionada.”
Se quiso con esta publicación poner en un “primer plano su rostro más humano: en este caso, el de todos los ciudadanos españoles que estudian, trabajan, viven y crean en el país nipón y que son los que, día a día, representan a nuestro país ante la ciudadanía japonesa”.

De las veinticinco personas que detallan su experiencia en Japón hemos extractado seis historias centradas en personas jóvenes con gran preparación y una permanencia en Japón de varios años.

E. Carrillo

Esther Carrillo, traductora e intérprete.

Esther Carrillo, natural de Berga (Barcelona) llegó por primera vez a Japón en 1997 y vive en Nagoya, y aunque desde entonces no ha dejado de pensar en España -reconoce que intenta estar al día sobre las noticias que llegan y que no descarta regresar en un futuro no muy lejano-, lo cierto es que prácticamente ha pasado la mitad de su vida en el país nipón. Admite que gracias a esta experiencia ha "aprendido a ser más paciente y a valorar el tiempo que la toma de decisiones lleva en Japón", antes de remarcar que en el país del sol naciente "todo es lento, pero seguro".

Esther, licenciada en Traducción e Interpretación, se especializó en el estudio del inglés y el mandarín, pero cuando decidió apostar por ir a Japón con su marido se encontró con una dificultad inesperada: las diferencias entre el chino y el japonés. "Para ser honesta, fue más duro de lo que imaginaba", confiesa. "Ilúsamente, mi novio y yo pensábamos que el estudio del japonés sería relativamente rápido, teniendo ya el chino como base. Pero lo cierto es que son dos lenguas completamente opuestas sintáctica y gramaticalmente".

Por suerte, el conocimiento de los caracteres chinos le ahorró muchos problemas, y al poco de su llegada encontró trabajo en una empresa vinculada comercialmente con China, para un par de años más tarde cambiar e ir a una consultoría americana. Ya en 2005, Esther participó en la Exposición Internacional de Aichi como subdirectora del Pabellón de España, y desde entonces ofrece asesoramiento a empresas que buscan tener vínculos con Japón.

La catalana contacta frecuentemente con entidades gubernamentales, a quienes reconoce su labor y eficiencia atendiendo a los ciudadanos. "Cumplen con gran eficacia y facilitan mi trabajo. La seriedad y el compromiso con el trabajo bien hecho son las características que más destacaría de este país", resalta.

J. Villar

Javier Villar, arquitecto

Vive en Japón, pero Javier Villar Ruíz-nacido en Logroño- nunca ha estado quieto en un mismo sitio. Su afición por viajar viene de lejos: mientras estudiaba Arquitectura en Barcelona, combinaba su formación con algunos programas de intercambio en ciudades como Venecia o Chicago, además de desplazarse con frecuencia a Rio de Janeiro. "Mis padres vivieron esos años en Brasil", explica.

Pero apenas terminada la carrera, allá por el año 2004, solo le interesaba conocer un país: Japón. No lo hizo solo por su cultura, sino "para observar su arquitectura contemporánea, que aún hoy tiene una presencia esencial a nivel mundial". La huella que le dejó no pudo ser más profunda: reconoce que Tokio le fascinó tanto que decidió volver para hacer prácticas en la oficina de Kengo Kuma, uno de los arquitectos nipones más prestigiosos. En un primer momento iba a ser una estancia de tres meses, pero le ofrecieron seguir formando parte del estudio Kengo Kuma & Associates. Y ahí sigue.

Ha llovido mucho desde entonces, y Javier lo sabe mejor que nadie. "[La mía] ha sido una trayectoria muy privilegiada e intensa: de llegar como “intern a una oficina de 30 personas, con proyectos básicamente domésticos; “hasta ir tomando mayor responsabilidad año tras año y llegar a ser partner nueve años después", asegura. Hace solo dos años, el logroñés decidió apostar por montar su propio estudio de arquitectura y creó HaCo. Un claro cambio de rumbo que ha influido en su forma de ser.

D Marcos

David Marcos del Blanco, telecomunicaciones.

La historia del leonés David Marcos del Blanco desde que llegó a Japón se ha basado en ir sorteando poco a poco todos los obstáculos que se ha encontrado hasta poder presumir, a día de hoy, de haber fundado dos empresas. Destaca también su faceta como divulgador científico e investigador en el campo de “e-government”, con varias publicaciones realizadas.

Sin embargo, David no estuvo ligado a la cultura nipona hasta los 20 años, cuando decidió estudiar japonés porque "quería aprender algún idioma original". A partir de entonces, el avance fue imparable: entró en el programa de becas de internacionalización del Instituto de Comercio Exterior (ICEX) y en octubre de 2006, con apenas 24 años, puso rumbo a Tokio. Allí se encontró con las dificultades típicas de cualquier recién llegado a otro país, aunque entre todos los becarios se fueron apoyando para superar el impacto cultural y resolver las gestiones más básicas.

"Han pasado poco más de 10 años, pero Japón era bastante más cerrado entonces. No había ninguna agencia inmobiliaria especializada en extranjeros o contratos de ningún tipo en inglés. Tampoco existían “smartphones”, por lo que el simple hecho de llegar a una determinada dirección o reservar un hotel era una odisea". Así resume David sus primeros días, aunque asegura que en ningún momento se arrepintió de su decisión. "Era como estar en otro mundo, pero era el camino que había elegido y estaba muy orgulloso por ello", afirma.

Con el paso del tiempo, este joven leonés ha aprendido a valorar la manera en la que el país nipón ha influido en su vida. "Considero que es muy enriquecedor ser extranjero en otro país; aporta grandes dosis de humildad y tolerancia", comenta.

Carolina Ceca

Carolina Ceca, artista

Carolina Ceca Gómez "es uno de los muchos ejemplos de españoles que en su momento fueron cautivados por el encanto propio del mundo nipón. Esta talaverana, una apasionada del mundo del arte (llegó a estudiar simultáneamente el doctorado de Historia del Arte y la licenciatura en Bellas

Artes, además de estudios de Asia Oriental), luchó con ahínco para continuar sus estudios en Japón, solicitando hasta tres becas. Obtuvo las tres. "Mi vida era muy activa en la Universidad de Salamanca", explica. "En el terreno puramente de creación artística fui intuitiva y autodidacta. Leía bastante literatura y tenía interés en la filosofía y el cine. Frecuentaba lugares en donde estaban activos grupos contraculturales". Así era la vida de Carolina antes de convertirse en la primera mujer española que accedía a las aulas de la Ferris University de Yokohama.

Sus primeros días, recuerda, supusieron un auténtico shock cultural: "[Estaba] tremendamente ocupada buscando nuevas referencias para orientarme. Al ser pionera tanto en la universidad de destino como en mis temas de estudio, me sentía muy libre y plena de emociones. Recuerdo también que, desde el primer día, cometí errores importantes de protocolo que no comprendí hasta tiempo después, ya que nadie me lo indicaba".

Las diferencias entre España y Japón se acentúan cuando hablamos de un campo tan transversal como el arte. En este sentido, nuestra protagonista refleja cómo ha sido su experiencia laboral aquí. "Mi trayectoria profesional es compleja, he vivido muchos cambios hasta el momento. Supone un análisis muy profundo, pero puedo confirmar que mi experiencia aquí ha supuesto abrir caminos que no existían".

Cremades

Alejandro Cremades, desarrollo de software

El alicantino Alejandro Cremades ya sabía, desde hacía mucho, que su destino estaba conectado con Japón; probablemente desde los tiempos en los que hacía conciertos de música electrónica con un instrumento tan genuinamente japonés como una Game Boy. Su pasión por la tecnología hizo que se interesase desde muy joven por el universo nipón, pero lo que nunca sospechó fue la razón que acabaría motivando el viaje al país de sus sueños. "Siempre tuve interés por Japón. De hecho, al llegar, ya conocía el idioma y la cultura. Pero conocer a la que ahora es mi esposa me impulsó a venir con ella y a buscar trabajo", explica.

Ahora que ya lleva más de 10 años en Japón, las dudas y las preocupaciones de Alejandro son bien distintas a las de sus primeros días aquí. Mientras que hoy centra sus esfuerzos en lograr una buena escolarización para sus hijos (de 1 y 5 años), asegura que cuando llegó tenía otras cosas en mente. "Recuerdo buscar trabajo y estar preocupado por las entrevistas; no estaba seguro de poder hablar de «usted» correctamente en japonés. Pero la empresa que me contrató apreció mi esfuerzo y fue comprensiva. Allí me acostumbré a comunicarme en japonés en el contexto laboral", comenta.

Pero la adaptación al nuevo país no solo consistía en encontrar trabajo, sino también en familiarizarse con un idioma que le dio más de un dolor de cabeza. Alejandro confiesa, de hecho, que se detenía a leer cualquier cartel que se encontrara por la calle. "Llegaba agotado a casa por el uso intenso de un idioma al que no estaba acostumbrado", recuerda. A día de hoy, el alicantino trabaja como autónomo y se dedica al desarrollo de software para sistemas web y aplicaciones móviles, además de trabajar en temas de traducción, interpretación y desarrollo de material didáctico para el aprendizaje de idiomas. "En Japón siempre se enfatiza más al grupo que al individuo", destaca.

S. Vega

Susana de Vega, investigadora

Susana de Vega es de Vitoria y no es la única española que, antes de llegar a Japón, pasó una etapa de su vida en el extranjero. En su caso, la vitoriana estuvo viviendo en Estados Unidos mientras trabajaba como investigadora federal en los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) en la ciudad de Bethesda, Maryland.
Nuestra protagonista aterrizó en la capital nipona en 2011 y guarda un recuerdo agradable de sus primeros días. A la frecuente sensación de fascinación por encontrarse ante un mundo completamente nuevo, la investigadora también detectó un factor que no suele pasar inadvertido para cualquier recién llegado: la masiva cantidad de gente que te encuentras tanto por las calles como en el transporte público.

Apenas han pasado seis años desde que Susana llegara a Japón, y aunque en el ámbito profesional ha logrado encontrar trabajo en la Universidad de Juntendo, no descarta la posibilidad de vivir nuevas aventuras en otros lugares, porque deja la puerta abierta de cara a un posible regreso a España o incluso a Estados Unidos.
Durante todo este tiempo en el país del sol naciente, la vasca ha ejercido tres años como investigadora postdoctoral en Juntendo, otros dos como investigadora senior de transición y otro como profesora asistente. Tanto tiempo trabajando para la universidad le ha servido para analizar con detalle cómo son los empleados japoneses en el cumplimiento de sus funciones.

A pesar de lamentar que en algunos casos la burocracia nipona puede ser "tremendamente tediosa" y que "la jerarquía laboral está muy marcada", Susana también encuentra puntos positivos a destacar. Por ejemplo, el hecho de que lo más habitual sea encontrarte con un personal "muy paciente", o también que, una vez que se toma una decisión, está siempre se llevará a cabo; "lleve el tiempo que lleve", aclara.

"De Japón deberíamos aprender su aprecio y su respeto por la naturaleza", asegura. Por otro lado, cree que la mentalidad propia de los japoneses de "ajustarse a lo establecido" se vería beneficiada con la aportación de cualquier español que quiera trabajar aquí: "experiencia y conocimiento" en el ámbito profesional y "calidez humana" en el aspecto social.

Texto: C. Piera
Fotos: Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación

 

“Miradas desde Japón. Historias de 25 españoles en el país del sol naciente”
http://exteriores.gob.es/Embajadas/TOKIO/es/Paginas/inicio.aspx 

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