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Pitingo: “Las fronteras nos deben de servir para escuchar”

Su nombre artístico significa “presumido” en caló. En su DNI es Antonio Manuel Álvarez Vélez y en su ADN musical híbrido de flamenco y “soul”

PITINGO

Ayamonte hace frontera con Portugal. Rica en peculiaridades, fue asentamiento fenicio mirando al mar. Por su situación e importancia geográfica también pasó de manos portuguesas a castellanas. Ejemplo de convivencia, influencia del mestizaje. Quien así lo siente es Pitingo, artista ayamontino, de madre gitana y padre “no gitano” (como le gusta que se diga en lugar de payo). Esa identidad entre lo que es y piensa le ha llevado a presentar “Mestizo y fronterizo”, el triunfo de mezclar el flamenco y el soul. Pitingo el “Presumido” en idioma caló, conoce Carta de España, y aprovecha para recordar que más allá de alcanzar el éxito lo que quiere es contribuir a mejorar la sociedad, “sensibilizarla para que entienda y respete la interculturalidad de gitanos, los que no lo son, los latinos o afroamericanos”.

¿A dónde nos llevará la fusión entre el flamenco y el soul y cómo podemos convencer a los puristas más críticos de dar un paso adelante?
(Risas) Eso no se puede convencer. Yo estoy seguro de que a alguno le gusta, pero soy el primero al que le atrae lo tradicional del flamenco. Antes que dar este paso lo dieron Camarón, Enrique Morente, Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Vicente Amigo, incluso Manolo Caracol, que fue de los primeros en salir con una orquesta y por ello fue muy criticado. Yo soy un humilde del flamenco, ellos han hecho posible que nosotros estemos aquí ahora.

“Mestizo y fronterizo”, como muchos otros de tus espectáculos, lleva 25 músicos, una orquesta, un coro góspel, infinitas nacionalidades sobre un escenario. ¿En el mestizaje y la diversidad está el progreso?
Totalmente. De esta forma nos entendemos y acercamos, respetamos las culturas y tradiciones aprendiendo. El conocer razas y personas no sólo me enriquece, sino que me inspira. El mensaje está claro, reconocer una interculturalidad presente en cualquier aspecto y faceta de nuestras vidas. Todo es tan diverso como que cada espectáculo es diferente porque cada día me siento de una manera.

Soul Man es una canción de 1967. El coautor, Isaac Hayes, encontró el mensaje en la agitación del movimiento por los derechos civiles de los años 60. ¿La mejor inspiración se encuentra en la injusticia que a veces desata la sociedad?
Completamente, la injusticia está porque se vive a diario en todos los ámbitos. Yo la he vivido de chiquillo con el bullying cuando ni existía esta palabra y te tenías que buscar la vida para salir de ese problema. Sigue habiendo etiquetas pese a que la sociedad está cambiando. Fíjate que aún ves en un telediario “un gitano ha hecho tal y cuál”. Creo que la raza no se tendría que nombrar, tampoco la orientación sexual. Hace poco me preguntó una periodista que cómo veíamos los gitanos la homosexualidad. Me quedé sin palabras.

¿El flamenco elimina fronteras o prejuicios?
Y la música en general porque me parece la mejor manera de acercar a la gente. El flamenco nació para quedarse y conquistar el mundo. Es la música más importante de España de cara al exterior, una liberación ante la injusticia. Donde hay necesidad hay arte. Cuando estoy triste siempre me verás cantar, aunque también cuando estoy enfadado, menos cuando duermo (risas). ¿Te puedes creer que me daba vergüenza cantar en público? Eso sí, el primer disco tuve muy claro que sería de flamenco. En el segundo el público se volvió loco pero la crítica se me echó encima.

con un ejemplar de Carta de España

¿Es el flamenco la música más internacional?
Por supuesto. Si el flamenco fuese de Estados Unidos sería lo más importante del mundo (risas). El flamenco es mucho más que un género musical, es cultura ancestral. Quién quiera saber cómo era España antes de la guerra civil, que escuche el flamenco. Había una canción de Pepe Pinto de los años 40 que hablaba de lo que pasaba en la calle, de la pobreza, era una crónica social cantada.

Pues uno de tus primeros espectáculos fue precisamente en Georgia (Estados Unidos), en la tierra de tu ídolo Ray Charles. Allí actuaste delante de un público… “80% negros y les encantó” (interrumpe con emoción)
Reconozco que estaba muy asustado. Era un festival de música afroamericana y del mundo en el que había artistas de África, Estados Unidos, América Latina…y yo era el único gitano que venía de España. Salí con “Georgia on my mind” por bulerías con una mesita al lado. Al principio todos estaban en silencio hasta que terminé con una ovación que nunca olvidaré. La repercusión que tiene el flamenco allí es mucho mayor que en España.Para empezar se llenan recintos con más de 10.000 personas, todos en silencio. Aquí sabes que es imposible.

Entonces, ¿quién es Pitingo fuera de nuestras fronteras, no te sientes embajador del flamenco?
Me siento uno de los humildes embajadores que tiene el flamenco. Yo me considero una persona conocida fuera de España que trabaja mucho y que gracias a Dios ha podido cantar con gente muy importante como Roger Waters, Sam Moore, Alicia Keys, Luis Fonsi, Mark Anthony, Juan Gabriel, Gloria Reynolds…pero yo no soy nadie para definirme en ese sentido. Eso sí, lo más bonito que me han dicho es lo buena persona que soy. Quiero que piensen de mí que cuanto más grande eres mejor persona eres.

Eres de Ayamonte, frontera con Portugal. ¿Qué puede enseñar un límite territorial?
Las fronteras nos deben de servir para escuchar. Es el mismo mensaje en el mundo entero. Hay veces que los políticos se pelean unos con otros y no se enteran que lo que queremos es acercarnos, hablar y llevarnos bien. Los políticos tienen que escuchar más a la sociedad.

¿Y qué has aprendido de los gitanos, payos, afroamericanos y latinos, por ejemplo?
No tengo prejuicios, me siento gitano, payo, afroamericano, latino…lo que soy en la música y en la vida se lo debo a todos ellos. Aquí (mira a los más de 30 músicos que están ensayando) hay gente de Miami, Cuba, África, y todos pensamos igual, pero es que siempre digo lo mismo a muchos amigos: os falta viajar. Y eso lo dice un artista que se pasa medio año fuera de España.

Texto y fotos: Miguel Núñez Bello

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