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Eduardo Chillida encuentra su 'espacio' en Toulouse

La obra de Eduardo Chillida, el genial escultor vasco, se dio cita en Toulouse

La muestra dedica una parte importante a su obra maestra, “El peine del viento”

La muestra dedica una parte importante a su obra maestra, “El peine del viento”

Entre el 6 de abril y el 26 de agosto, una retrospectiva del artista, con 60 obras seleccionadas de museos, coleccionistas particulares y los propios fondos de la familia, ha estado presente en la ciudad más española de Francia.

El artista donostiarra, fallecido en 2002, que llegó a ser portero de la Real Sociedad hasta que una lesión lo apartó del fútbol, y que también quiso ser arquitecto, fue objeto de esta exposición bajo el título "La gravedad insistente".

A menos de 350 km de su San Sebastián natal, Les Abattoirs, antiguos mataderos de Toulouse reconvertidos desde el año 2000 en museo de arte moderno y contemporáneo de la ciudad, fue el escenario de este repaso a su vida y obra.

Como no podría ser de otra forma, la muestra dedica una parte importante a su obra maestra, 'El peine del viento', inaugurada en 1977 en la costa de San Sebastián, su ciudad natal. Una sala reconstruye el proceso creativo durante dos décadas de este símbolo donostiarra.

Junto a la sala dedicada a 'El Peine del viento', la otra obra estrella de la exposición es una columna invertida de acero, de tres toneladas de peso, suspendida, casi tocando el suelo.

Rincón de la exposición

Rincón de la exposición

Péndulo de tres toneladas

El péndulo, un guiño al vacío y la tensión, creado por Chillida en 1991 para la abadía francesa de Beaulieu, a poco más de 100 km de Toulouse, no llegó a instalarse al poner en peligro la estructura del templo, que no podía soportar tanto peso.

La exposición monográfica, siete años después de la anterior del artista en Francia, en la Fondation Maeght de París, reunió obras realizadas por Chillida entre 1952 y 2002 en los diferentes soportes que utilizó, como mármol, metales, alabastro, e incluso papel, con algunas litografías, como el cartel que realizó para la sede de Bilbao en el Mundial de España-82.

En ese cartel, en el que al autor regaló uno de los ejemplares previos no numerados a José Ángel Iríbar, el legendario guardameta del Athletic Bilbao, se ve al puño de un portero despejando un balón.

"La exposición de Toulouse tiene que ver con la obra de mi padre, en la que siempre están presentes volúmenes y espacio. En su obra, se puede ver la influencia de su época de portero, con las relaciones espacio-temporales de la portería, del área. La parte de futbolista y portero tenía mucha relación con su obra. Mi padre solía decir a Luis Arconada (portero de la Real Sociedad en los años 80) que tenía que probar a ser escultor y que seguro que no se le iba a dar mal. Ya veía la relación con el espacio cuando estaba en el campo de fútbol, sin saber que iba a ser escultor", afirma uno de sus hijos, Luis Chillida, que asistió a la inauguración de la exposición, en representación de la familia.

Luis Chillida, hijo del escultor

Luis Chillida, hijo del escultor

Influencia del fútbol

"Empezó la carrera de arquitectura, pero hubiese sido complicado para él ser arquitecto con las vueltas que le daba a las cosas. La arquitectura tiene una parte práctica, por eso se dedicó a la escultura, que es menos práctica, más basada en las preguntas. Su camino empieza en el fútbol, pasa por la arquitectura y acaba en la escultura. Todo tiene que ver con el espacio", añade su hijo.

Toulouse, sede del constructor aeronáutico Airbus y del centro francés de estudios espaciales, parece el lugar adecuado para una exposición retrospectiva de Chillida con el espacio como tema central.

Un Chillida que empezó a darse cuenta del espacio con las medidas de la portería y del área cuando fue portero de la Real Sociedad en la temporada 1942-1943, cuando el equipo guipuzcoano jugaba en segunda división.

Era el portero titular y jugó catorce partidos, los de toda la temporada, encajando 16 goles, pero una lesión lo apartó del fútbol.
Aquella temporada, la Real Sociedad ascendió a la primera división, en la que no pudo jugar Chillida, quien estaba llamado a formar parte de la élite de la escultura.

Texto: Pablo San Román 

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