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Seis candidatas para heredar el legado de Ruth Beitia

La retirada de la saltadora de altura Ruth Beitia, la mejor atleta española de todos los tiempos, deja un profundo vacío en el equipo que España enviará a los Juegos Olímpicos que tendrán lugar en Tokio dentro de dos años

Ana Peleteiro

Ana Peleteiro

Una serie de indicios contrastados por los amantes del atletismo, entre los que se cuentan la edad, ven poco realista que Saleta Fernández recoja el guante de la medalla de oro. Cierto es que Saleta, nacida en Lugo en 1997 y entrenada por Ramón Torralbo, el mismo preparador que llevó a la cumbre a Beitia, ha logrado marcas inmejorables en las categorías de cadete, juvenil y junior y consiguió un buen registro de 1,83 en 2016, tiene la cabeza inmejorablemente amueblada tras haber compartido techo y mantel con Ruth Beitia, pero la gallega carece aún de cuajo y experiencia para enfrentar una cita olímpica en las mejores condiciones. Estamos ante un diamante en bruto, que a poco que se pula y le respeten las lesiones tocará, el cielo en cualquier momento más allá del horizonte 2020.

En lugar de Saleta, todo apunta a que la atleta española en mejor posición para ser la heredera natural de Beitia es la también gallega Ana Peleteiro (1995) entrenada por el cubano Iván Pedroso: la triplista que consiguió la medalla de bronce en los mundiales de Birmingham, con un brinco histórico de 14,40, que mejoró en 18 centímetros su mejor marca personal y pasó a la historia como primera medallista española de la especialidad en pista cubierta del mundo.

Saleta Fernandez

Saleta Fernández

Peleteiro, no lo ha tenido fácil. Tras unos comienzos fulgurantes en los que batió todas las plusmarcas en las categorías inferiores, tocó la gloria en 2012 cuando con tan solo 16 años se proclamó campeona del mundo junior, pero el cambio de entrenador y residencia, más una lesión en el talón de Aquiles, la dejaron in opciones para acudir a los Juegos Olímpicos de Río 2016. Haciendo gala de una fuerza de voluntad inusual, Ana trabajó duro para estar presente en el Mundial al aire libre de Londres, en 2017, donde se metió en la final para acabar clasificada en séptimo lugar dejando para siete meses más tarde la proeza de la presea de bronce que abre un mundo lleno de sueños perfectamente alcanzables.

Mas allá de los saltos, es decir de Ana Peleteiro y Saleta Fernández, el Mundial Juvenil celebrado en Kenia sirvió para confirmar las posibilidades de María Vicente, natural de Hospitalet (2001), de padre cubano y madre española un talento que llegó al héptathlon (altura, 100 vallas, peso, 200 metros lisos, longitud, jabalina y 800 metros lisos) casi de casualidad y que, pasito a pasito, de la mano de su preparador Fernando Martínez, se está convirtiendo en un portento en una especialidad en la que España hasta ahora apenas contaba. Empezó a los 13 años a acumular plusmarcas nacionales (18 en total) hasta que en Kenia se alzó con la medalla de oro para más tarde batir la plusmarca juvenil mundial.

Jael Bestue

Jael Bestue

Tambien Jael Bestúe, la velocista catalana con raíces africanas, pues su padre es natural de la isla de Annobón (Guinea Ecuatorial), se salió en los mundiales de Nairobi, donde se colgó la medalla de plata de los 200 metros lisos, con un registro de 23,61 superando la marca que hizo en Getafe para proclamarse campeona de España, aunque también es la mejor velocista juvenil de los 100 metros.

En los 20 kilómetros marcha destaca la granadina María Pérez (1996), integrante del equipo español que logró la medalla de bronce en los mundiales de China, donde María fue la más rápida de un equipo entrenado por José Antonio Quintana, elegido mejor entrenador español en 2018.

Y, en la recién estrenada distancia de los 50 metros marcha, la húngara nacionalizada española July Packacs (Budapest, 1989) campeona de España, quedó octava en el mismo campeonato a falta de un solo punto para subir también al podio de las medallas.

Maria Vicente

Maria Vicente

Pero así como Ruth Beitia ha quedado en la retina de las jóvenes atletas como modelo a seguir y referente directa, en hombres las cosas pintan más negras pues los ejemplos a imitar se pierden en el tiempo y en la lejanía como son los casos de Cacho, Fiz o Antón. Quizás por eso, la vuelta de Bruno Hortelano después de su más que extraña y grave lesión en la mano ha sido recibido como agua de mayo de cara a Tokio, pues una vez retirado el monstruo Bolt, el panorama de la velocidad se antoja más asequible para el resto de los mortales que sobreviven en las pistas a la hora de disputar los 100 y los 200 metros lisos.

Tanto el palentino Oscar Husillos (1993) como Hortelano, español nacido en Australia (1991), son las grandes esperanzas españolas a la hora de aspirar a podio en la cita olímpica de dentro de dos años, junto a los vallistas Orlando Ortega (La Habana, 1991) 6º en los Juegos de Londres, y Sergio Fernandez (Navarra 1993) que completan el panorama de la velocidad española

En el medio fondo, España cuenta con el berciano Saúl Ordóñez (1994), inesperado medalla de bronce en el mundial “indoor”2018, Álvaro de Arriba (Salamanca, 1994) y el hispanomarroquí Adel Mechal (1990). En décathlon tenemos al alicantino Jorge Ureña (1993) y, descartado el veteranísimo García Bragado, con 48 años a las espaldas, contamos en los 20 kilómetros con Diego García (Madrid, 1996) y en los 50 kilómetros con Marc Tur (Ibiza, 1994).

Luis Bamba 

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