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Las Villas de Benicassim

Uno de los escenarios más atractivos de Benicàssim (Castellón), y que hacen de este municipio un lugar único en la zona de Levante, es conocido como la Ruta de las Villas

Villa Maria

Villa Maria

Se trata de un conjunto de viviendas señoriales situadas frente al mar, donde familias madrileñas, valencianas y castellonenses combatían el calor del verano y alimentaban su vida social, a principios del siglo XX. La zona llegó a ser conocida como el Biarritz de Levante o el Biarritz valenciano, por su gran diversidad y riqueza arquitectónica, así como por el hecho de que la burguesía valenciana del momento eligiera la zona como lugar de vacaciones.

Todo empezó con motivo de la construcción de la línea del ferrocarril que unió las ciudades de Castellón y Tarragona en el año 1872. El ingeniero Joaquín Coloma Grau, decidió edificar una villa para su mujer, Pilar Forts, en la que pudiesen residir durante el periodo de las obras. La belleza de las playas de Benicàssim llamó la atención de Joaquín Coloma, quien construyó esta primera villa, llamándola como a su mujer, Villa Pilar.

VILLA VICTORIA

Villa Victoria

Las villas empezaron a edificarse, una tras otra, a partir de 1880, rompiendo con todo lo anterior y consiguiendo que una zona que estaba devaluada por no ser terreno apto para el cultivo, pasase a poseer un alto valor para la economía y la vida del pueblo. Con la construcción de las villas, el modernismo llega a Benicàssim de la mano de los arquitectos españoles más prestigiosos de finales del siglo XIX y principios del XX que participan en la construcción de unas villas de marcado estilo “art nouveau”. Sus autores optaron por nuevos ideales estéticos, sacando el arte de sus limitaciones académicas y poniéndolo al servicio de la decoración.

Los habitantes de las villas fueron emisarios del progreso, de las nuevas corrientes sociales y de una nueva estética, música y costumbres. Ellos metieron de lleno a Benicàssim, en un nuevo siglo y las gentes del pueblo fueron cómplices de ese progreso, guardando aún hoy en día en su memoria, aquellos veranos esplendorosos, en los que el tiempo se detenía acariciado por la música de una gramola, por glamurosas y divertidas fiestas o por interminables tertulias vespertinas.

La corriente artística predominante en el momento de la construcción, así como el carácter de los residentes originarios y el estilo de vida de sus moradores, diferente, según las zonas, fue lo que hizo que éstas se dividiesen en 3 grupos: La Corte Celestial, el Limbo y el Infierno. Así pues, la ruta del “Infierno” debe su nombre a las escandalosas fiestas que se celebraban en las villas de esa zona, mientras que la ruta de la “Corte Celestial”, se distinguía por la tranquilidad de sus calles. Ambas zonas quedan separadas por los jardines de Comín, conocidos popularmente como “el Limbo”.

Villa Amparo

Villa Amparo

La felicidad reinante durante años en los veranos de Benicàssim se rompe cuando estalla la Guerra Civil Española. El escenario, hasta ese momento de frivolidad y picardía, se readapta a una cruda realidad y las villas, a cargo entonces de las brigadas internacionales, se transforman y albergan funciones estratégicas diferentes. Unas se convierten en cocinas, otras en comedores e incluso, las más grandes en bibliotecas, archivos y hospitales, como el creado por la 13 Brigada Internacional que atendió a 7.500 heridos durante los años 1937 y 1938. Durante la guerra las familias debieron abandonar sus villas y con ellas, esa vida de ocio y altos lujos. El gobierno de la República incautó las villas y les dio nuevos nombres, relacionados con personajes, hechos de la República o con los países de origen de los brigadistas (Francia, Estados Unidos, este de Europa…)

Villa Elisa

Villa Elisa

Hacia los años 50, Benicàssim volvió a ser el destino vacacional privilegiado de veraneo y recuperó de nuevo a sus habitantes. Hoy en día las villas pertenecen a herederos de las familias de aquel entonces, a compradores recientes o en algunos casos, son propiedad municipal. A pesar del tiempo y la historia, Benicàssim sigue distinguiéndose por ser uno de los destinos turísticos más atractivos a nivel internacional, destinado ya, no sólo a las clases privilegiadas sino también a toda persona que quiera disfrutar de una naturaleza privilegiada (entre mar y montaña), y de un entorno histórico-cultural que sabe combinar a la perfección, la magia del romanticismo de épocas anteriores con la vanguardia del mundo actual, en un ambiente de principios de siglo que atrapa desde el primer momento, el corazón y los recuerdos.

Texto y fotos: Paloma Iznaola 

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